urgente-importante

El tiempo es un recurso muy especial del que disponemos y pocas veces le prestamos la atención que merece. Lo tratamos como si fuera infinito, cuando en realidad no sabemos del que disponemos, y nos olvidamos de que no podemos comprar más del que tenemos ni podemos alargar su duración. Y pese a todo ello en numerosas ocasiones lo malgastamos, perdiéndonos entre lo urgente y no atendiendo lo importante. 

Por eso, uno de nuestros principales objetivos debería ser el de tratar de hacer en cada momento lo que se ha de hacer. Y para ello no existe ninguna varita mágica, sino que la solución deberá venir, por un lado, de aprovechar al máximo el tiempo disponible y, por otro, de determinar qué cosas se quieren o se deben hacer y en qué plazo. Se trata, por tanto, de una tarea complicada pero no imposible que, ejecutada de modo exitoso, nos permitirá estar más satisfechos y disfrutar de una mejor calidad de vida.

Uno de los mayores enemigos al que nos enfrentamos a diario es el de distinguir entre lo urgente y lo importante. A menudo ocupamos la mayor parte de nuestro tiempo atendiendo cuestiones urgentes como crisis, situaciones que requieren de una aparente solución inmediata y vencimientos de proyectos. Por no hablar de las interrupciones telefónicas, la consulta casi compulsiva del email, las reuniones fuera de programación o los problemas que otros esperan que les solucionemos. Atender todas estás cuestiones nos producirá estrés, frustración, agotamiento y una dinámica diaria orientada al cortoplacismo.

No debemos perder de vista que es necesario dedicar parte de nuestro tiempo a tareas importantes pero no tan urgentes como son construir relaciones, reconocer oportunidades, planificar tareas e incluso prevenir posibles crisis.  Y todo ello sin caer en llamadas personales, descansos repetitivos para café y charla, consultas personales en internet u otras trivialidades que producen un descenso en el rendimiento del trabajo.

Si queremos ser un empleado satisfecho y productivo priorizaremos aquellas cuestiones importantes que requieren de una atención urgente (generalmente crisis sobrevenidas y fechas de entrega próximas) y aquellas que, no siendo urgentes, son muy importantes por estar destinadas a planificar actividades y prevenir emergencias.

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