El verano es una oportunidad para muchas empresas de motivar y fidelizar el talento de su equipo. Las compañías que pretendan fortalecer sus estrategias de employer branding tienen una magnífica oportunidad en estas fechas para ofrecer a sus trabajadores la posibilidad de hacer jornada intensiva, habitualmente concentrada de las 8 a las 15 h. En el ámbito de la estrategia laboral, a esta medida también se le conoce como salario emocional y, según una investigación de la Organización de Consumidores y Usuarios, la mayoría de los trabajadores -el 60%- prefiere la jornada intensiva a la hora de elegir horario porque es la mejor forma de favorecer la conciliación.

En Corvan predicamos con el ejemplo y nos apuntamos a la tesis de la conciliación y, cuando llegan los períodos vacacionales, implantamos la jornada intensiva durante julio y agosto. Establecer un horario de 8:00h a 15:00h permite a nuestro equipo desconectar por las tardes, optimizar su estado de ánimo y atender a sus obligaciones personales y familiares.

Tiempo en familia

En Corvan pensamos que es precisamente el poder disponer de tiempo para la familia y el ocio lo que más valoran los que pueden disfrutar de una jornada intensiva porque les permite establecer un buen equilibrio entre sus prioridades. La jornada intensiva es, sin duda, un buen sistema para generar “empleados felices”, un objetivo que debe perseguir cualquier empresa. Y además es rentable porque las empresas que aporten este “salario emocional” a los recursos de sus equipos, además de aumentar la motivación de sus miembros, lo harán a un coste inferior al que supondría incrementar sus salarios para obtener un fin parecido.

Puestos a matizar, llevar a cabo una jornada intensiva no significa “trabajar menos”, sino trabajar mejor. Es decir, si introducimos los elementos de flexibilidad y optimización en los sistemas de trabajo, y siendo justos con las palabras, pasar de jornada partida a jornada continuada sería más correcto que hablar de “jornada reducida”.

El bienestar de los profesionales que trabajan en una empresa es la garantía del éxito.

Resumiendo, ¿qué beneficios tiene la jornada intensiva de verano?

  • Favorece el rendimiento laboral. La reducción del tiempo aumenta la productividad del trabajo, ya que acabamos con los tiempos muertos de las jornadas partidas.
  • Permite la conciliación de la vida familiar y laboral. La época estival incita a realizar otro tipo de actividades de ocio que ayudan a los empleados a reponer energía y con ello, ser más eficaces en su trabajo.
  • Ahorro de costes: los lugares de trabajo disminuyen los costes, por ejemplo, de luz, pues los trabajadores reducen sus necesidades.
  • Buena inversión del tiempo. Sin una buena organización del trabajo, la optimización del tiempo es imposible. La jornada intensiva propicia una mayor implicación.

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