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Llegas puntual a la cita. Te diriges al entrevistador y le estrechas la mano. Te acomodas en la silla y comienza la entrevista. En ese momento tu cuerpo toma el control y habla por ti. Mientras tanto, el entrevistador examina con detalle todos tus movimientos. Si esta situación te resulta familiar, este post te interesa porque en él vamos a desvelar unos tips básicos para que aprendas a controlar el lenguaje corporal y lo utilices en tu beneficio. Corvan RH te recomienda que hagas lo siguiente. Empecemos.

Primer contacto

La primera toma de contacto ya ha surgido, el estrechamiento de manos. Ahí tu cuerpo ya se ha manifestado porque si  das la mano con cierta debilidad puede ser síntoma de inseguridad.  Por eso, cuando des la mano tienes que hacerlo con firmeza, sin dudar, lo que denotará que tienes seguridad en ti mismo.

Debes aprender a transmitir confianza y tranquilidad, pese a los nervios que puedas estar experimentando en ese momento. El truco está en el autocontrol. Hay que saber guiar los impulsos nerviosos hacia donde no sean visibles.

Contacto Visual

Rehuir la mirada o bajarla durante la entrevista puede expresar que estás nervioso o que ocultas algo. Ambas posibilidades te perjudican, por lo que debes esforzarte por mirar al entrevistador a los ojos cuando te está haciendo una pregunta y cuando respondes. De esa forma, contribuyes a crear un ambiente natural de una conversación cotidiana, lo que permite que tu cuerpo se relaje.

Movimientos

Avanzada la entrevista puedes tener el  irrefrenable deseo de relajarte en exceso, acomodarte en la silla y encorvarte poco a poco. Evítalo y esfuérzate por mantenerte erguido y activo en el transcurso de la conversación, porque una postura curvada transmite dejadez.

Del mismo modo trata de no entrelazar las manos. Ayúdate con las mismas para hablar, muestra gestos naturales, como cuando hablas con un conocido. Denota dinamismo. Y si estás muy nervioso/a apoya las manos en la mesa e incluso muestras las palmas de vez en cuando. Transmite transparencia.

Por último y no menos importante, no olvides los rasgos de la cara. Una postura seria, con el ceño fruncido, no es apropiada. Lo mejor es mostrar una cara alegre, simpática, que transmita sensaciones agradables al entrevistador, ya que es algo que las empresas con buen ambiente valoran mucho en los candidatos.

Y con estos 3 tips te saldrá una entrevista perfecta. ¿Te animas a ponerlos en práctica?

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