Cuando diriges un equipo, en muchas ocasiones, te enfrentas a la ardua tarea de dar feedback negativo a tus trabajadores. Si, además, esta crítica la trasladas mediante un correo electrónico se puede convertir en una misión imposible.

Si lo piensas, seguro que tú mismo te has enfadado al recibir un mail mal redactado con alguna opinión negativa respecto a tu trabajo. O, tal vez, te has visto inmerso en alguna confusión producida por un mal intercambio de información vía mail.

Como cualquier herramienta, el correo electrónico tiene múltiples ventajas y se ha convertido en el canal de comunicación más usado en el ámbito laboral. No obstante, hay que saber utilizarlo correctamente.

Pero, ¿qué tiene el correo electrónico que genera tantos malentendidos? Después de tanto tiempo usándolo, ¿todavía no hemos aprendido su funcionamiento? Los expertos, afirman que el origen del problema es la ausencia de señas sociales. En otras palabras, la carencia del lenguaje no verbal.

En nuestro día a día, cuando nos comunicamos con otras personas acompañamos nuestro discurso de expresiones faciales, gestos o posturas corporales. Incluso el tono que utilizamos proporciona información que ayuda a nuestro interlocutor a entender el sentido de nuestro mensaje.

Por el contrario, en los correos no existe este lenguaje no verbal. El resultado provoca lo que Daniel Goleman acuña como sesgo de negatividad.

EL SESGO DE NEGATIVIDAD DE GOLEMAN

Según el reconocido psicólogo Daniel Goleman, hay un truco para entender cómo percibe nuestro trabajador el mail que le enviamos. Si tú percibes tu correo electrónico como positivo, tu empleado lo percibirá como neutro. Y si, por el contrario, tú percibes el mail como neutro, el receptor lo interpretará como negativo. Esta regla se cumple la mayoría de las veces, aunque siempre hay excepciones.

CONSEJOS PARA DAR FEEDBACK A TRAVÉS DE MAIL

A continuación, te proponemos varios consejos que te ayudarán a conseguir el mail perfecto para dar feedback a tu equipo.

  • Guarda el mensaje como borrador y ábrelo como si fueras el destinatario.
  • Una de cal y otra de arena: empieza por resaltar el trabajo bien realizado y dar las gracias, antes de pasar los puntos negativos.
  • Evita los imperativos: intenta que no parezca que des ordenes, mejor que presentar tus indicaciones como sugerencias.
  • Muéstrate receptivo: en el último párrafo incide en tu disponibilidad para atenderles o explicarles cualquier cuestión que no comprendan.

Recuerda, el truco más infalible siempre es: ponerte en el lugar de otro. 

 

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