La experiencia de los clientes ha sido la principal preocupación de las empresas en los últimos años. Conseguir fidelizar al comprador era la meta de todas las compañías. Sin embargo, este objetivo comparte, ahora, protagonismo con un nuevo propósito: atraer y conservar a los mejores trabajadores.

Desde las grandes multinacionales hasta las pymes activan estrategias para encontrar a los trabajadores más idóneos para sus empresas. Pero, olvidan que no basta con atraer el talento sino puedes conservarlo.

Ahora bien, ¿cómo conseguimos que nuestros empleados quieran permanecer con nosotros?

Precisamente para dar respuesta a esta cuestión, surge la última tendencia en la gestión de los recursos humanos de una empresa: tratar a los empleados como clientes. Para ello, la empresa deberá presentarse como un producto que se vende a sus clientes, es decir, a sus empleados.

Si les ofrecemos beneficios y les contagiamos de nuestra cultura de empresa conseguiremos, a su vez, una total implicación de los trabajadores y, en definitiva, una mejora de los resultados empresariales.

Este fenómeno se ha denominado la experiencia del empleado y ya se ha convertido en la cuarta preocupación de las empresas y en torno al 79% de los responsables de recursos humanos la consideran como esencial.

¿Cómo construimos la experiencia del empleado?

Cada vez más, las necesidades de los trabajadores están cambiando. El salario ya no es la única demanda, sino que se valoran otros aspectos como la conciliación laboral, el ambiente de trabajo o la posibilidad de una formación continua.

Estas nuevas prioridades han sido incorporadas, sobre todo, por las nuevas generaciones de trabajadores que requieren de experiencias individualizadas que creen un vínculo solido entre ellos y la empresa.

Dos claves para mejorar la relación con los empleados

  1. Escuchar a tu equipo

Debes comprender realmente el punto de vista de tus empleados, conocer sus inquietudes y ayudarles a solucionar los problemas que puedan interferir en su trabajo.

  1. Reconocer su valía

Las personas tienen que sentirse valoradas y saber que su esfuerzo diario contribuye al progreso de la compañía. Reconóceles su labor siempre que se pueda.

En definitiva, las compañías dedican un gran esfuerzo a recordar a los consumidores por qué deben elegirlos a ellos frente a la competencia. Sin embargo, no hacen lo mismo con sus empleados, se limitan a venderles la empresa el primer día, pero no dan continuidad a esta labor.

A partir de ahora, solo las empresas que ofrezcan a sus empleados un proyecto a largo plazo atrayente conseguirán retener ese talento tan necesario para el buen funcionamiento y crecimiento de la misma.

 

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