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La capacidad de liderazgo es una de las principales cualidades que todo buen jefe debería tener muy presente. Más allá de ocupar un despacho y de la asunción de tareas de responsabilidad, un jefe debe saber jugar el papel de líder para conseguir guiar a su equipo y desarrollar el potencial de cada uno de sus miembros. Sin duda, ésta es una buena forma de lograr alcanzar objetivos que no todos los jefes ponen en práctica.

El consultor estadounidense John Hoover, experto en liderazgo y planificación, define 8 categorías de jefes. ¿Cuáles de ellos conoces?:

  1. El buen jefe. Su afán por propiciar una comunicación abierta y fluida hace que la gente se sienta partícipe, respetada y reconocida por su contribución
  2. Jefe dios. Se mantiene en una posición de superioridad con respecto a sus empleados, a los que impone sus reglas y que se dirijan a él de forma muy respetuosa.
  3. Jefe maquiavélico. Le gusta estar al corriente de todo y no conviene rechazar ninguna de sus invitaciones. Hoover aconseja usar con frecuencia la expresión “ya me encargaré de ello por ti”, siendo “por ti” lo más importante.
  4. Jefe masoquista. No hay que elogiarlo ni darle buenas noticias, ya que tiene facilidad para destacar las desventajas de cualquier tema. Así que lo mejor es huir de él, porque nunca se muestra contento.
  5. Jefe sádico. Se recrea torturando a sus víctimas, así que, para combatirlo, lo mejor es fingir que se tiene una carga de trabajo superior a la real, quejarse, mostrarse ocupado y concentrado, y no mostrar la menor alegría.
  6. Jefe paranoico. Sospecha que todo lo que uno hace es una conspiración en su contra y no hay nada que se pueda decir para hacerle cambiar de idea.
  7. Jefe colega. Le gusta hacer amigos en la oficina y suele convocar reuniones de grupo al menos una vez por semana, porque disfruta viéndose rodeado de sus polluelos.
  8. Jefe idiota: Se caracterizado por su insensibilidad hacia las necesidades e inquietudes de su equipo. No se entera de nada, suelen tener ideas raras en la cabeza y suelen verse envueltos en situaciones embarazosas.

Para concluir, os dejamos esta cita de Hoover: “ser un buen jefe es tan fácil que nos lleva a preguntarnos por qué hay quien invierte tanto esfuerzo y energía en ser un jefe malo”.

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