Si eres el director de una pequeña o mediana empresa y llevas varios años en el cargo es fácil que lleves un tiempo dándole vueltas a esta idea: ¿podría hacer algo más por mi empresa? Tienes buenos resultados, tus clientes están satisfechos, más o menos está todo controlado pero crees que algo está fallando…

Probablemente ese fallo se encuentre en que tu cultura corporativa se ha quedado un tanto desactualizada. No porque tus valores ya no valgan sino porque el modo de implementarlos ha cambiado. O dicho de otro modo, todos los empresarios deberían de saber que más allá de salarios justos, oportunidades de desarrollo y periodos vacacionales hay vida.

Para ayudarte a saber cómo puedes refrescar tu cultura corporativa sin acometer grandes cambios hoy queremos compartir unas ideas contigo. Quizá alguna de ellas te sirva de inspiración y puedas adaptarla a tu organización.

¡Allá vamos!

Dispón un espacio donde apetezca trabajar.

Teniendo en cuenta el número de horas que pasamos en nuestra empresa, es una realidad innegable que el aspecto de las instalaciones, la comodidad de los espacios de trabajo, las condiciones de iluminación y temperatura, etc. tienen un impacto directo sobre la productividad y la motivación de los empleados.

Juega con el color, el mobiliario, la disposición de las mesas de trabajo para crear un espacio en el que sentirse a gusto para trabajar. Las paredes son las grandes olvidadas en este aspecto y no dejan de ser un lienzo en blanco en el que manifestar tu creatividad y la de tus trabajadores.

Y no olvides que si recibes clientes en tu trabajo, tus oficinas también son tu carta de presentación.

Ofrece bebidas y snacks en un pequeño office.

¿Sabes lo contento que estaría tu empleado si pudiera tomarse ese café que tanto le apetece a las 10 de la mañana? ¿O el té de media tarde? ¿Qué tal hacer un día de la fruta y poner un bol en la oficia con varias piezas para que tus trabajadores cojan la que más les apetezca? Un dispensador de agua, una pequeña nevera, un microondas para calentar la comida, son pequeños gestos que demuestran a tu equipo que te preocupas por ellos.

Haz piña con tu gente.

Más allá de salir a tomar cervezas cuando es el cumpleaños de uno de vosotros, organizar actividades de team building ayuda a estrechar lazos y refuerza la confianza personal entre los trabajadores. Se trata de actividades que normalmente se desarrollan al aire libre y que sin duda alguna revierten de modo positivo en el resultado final. Eso si… ¡Nunca las hagas en fin de semana! Ese tiempo privado de tus empleados debe ser sagrado.

Respeta sus tiempos.

Programa las reuniones con tiempo, no las alargues en exceso y procura que siempre tengan con un objetivo real. Si algunas funciones o actividades lo requieren, establece turnos equitativos. Si algún día puede que se alargue el tiempo en el que deban permanecer en la oficina, avísales para que puedan planificarse esa jornada.

Incentiva su felicidad.

Incentivos a través de formación continua, del cuidado de su salud, de la promoción de hábitos saludables entre ellos, hará que no sólo estén más contentos de trabajar para la empresa sino que además lo harán de un modo más productivo.

Esto es tan sólo un buen puñado de ideas que quizá puedas o no aplicar pero seguro que si meditas un rato sobre ellas se te ocurrirá alguna forma de adaptarlas a tu entorno y refrescar vuestro ambiente de trabajo. ¡Inténtalo!

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