A punto de entrar plena temporada de verano, el que más o el que menos fantasea con las ansiadas vacaciones. Sin embargo, no son pocos los que repiten sin cesar aquello de “no me voy tranquilo de vacaciones porque si  no estoy el trabajo no sale”. Esto, además de ser el perfecto ejemplo de un ego subido, es un gran error porque todos deberíamos saber que el empleado imprescindible no existe.

Lo que probablemente esconde esa frase es la necesidad de sentirnos imprescindibles y el miedo a ser reemplazados por otros compañeros. Llevado al extremo, esto hace que algunos empleados se guarden información privilegiada para ser los únicos con capacidad de resolver ciertos conflictos en cualquier momento del año.

El director de la Cátedra el Futuro del Trabajo de ESADE y autor del libro Autoestima, estrés y trabajo (MacMillan, 2005), Simon Dolan, señala que la clave “es saber delegar y compartir con el resto del equipo el espíritu de trabajo conjunto. En España muchos cargos con responsabilidades prefieren no compartir algunos datos por temor a que alguien les pueda quitar el puesto. Es una mentalidad antigua que hay que superar”.

“Si no tienes confianza en tu equipo, el periodo vacacional puede ser un infierno. Ese mes debe servir como un momento de reflexión en el que se pueden ver nuevos horizontes para la empresa desde la distancia, sin estar implicado directamente en la actividad diaria”, añade Dolan. Para ello, se deberá comunicar interna y externamente qué persona se encargará de la sustitución y habrá que dejarle la información clara y accesible para que pueda atender cualquier necesidad que surja.

Ahora que ya sabes que delegar y confiar es clave para desconectar y marcharte tranquilo de vacaciones, vamos a dejarte otros consejos que seguro pondrás en práctica en las próximas semanas.

  1. Si, necesitas vacaciones. Y no solo para no trabajar, que ya es, sino para volver habiendo reseteado tu disco duro, la cabeza en este caso, relajarte, reparar y recargar.
  2. Ve descomprimiendo poco a poco. Comienza a desconectar, pero de verdad, los viernes tarde, aprovechando que muchos comienzan la jornada con horarios de verano. Y no esperes que el primer día de vacaciones tu mente sea un folio en blanco, porque es imposible, pero lo irás logrando poco a poco.
  3. Acabamos de explicarte el porqué, deja bien atados todos tus asuntos antes de marcharte. En función de la dinámica laboral de cada uno puedes establecer mecanismos diferentes como avisar a tus clientes o proveedores de tus días libres y de la nueva persona de contacto.
  4. Aprovecha al máximo tus días: algunas cuestiones como viajar al extranjero y estar en zonas con cambios de horario o escasa cobertura, ayudarán a establecer una barrera física. No obstante, es tu mente la que debe hacer el esfuerzo de desconectar y lograrlo. Si aún así tu trabajo te exige que todos los días estés pendiente te aconsejamos asignar una determinada hora cada día para revisar  el  email e intentar no volver a mirarlo fuera de ese tiempo.
  5. Planifica el regreso sin angustiarte. No pretendas conocer todo lo sucedido en tres semanas de ausencia en una mañana porque sólo lograrás estresarte. No planifiques nada que no sea ponerte al día con el equipo, eso será más que suficiente para aterrizar paulatinamente y notar como vuelves a retomar el control de los temas pendientes.

Ya sabes, tan necesarias son las vacaciones como saber gestionar tu regreso al trabajo. No te angusties, disfruta de las cosas en cada momento, delega y cuando lo necesites ¡pide ayuda a tus compañeros!

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