EPA PARO GRANDE

Los datos del paro registrado en el mes de julio -dados a conocer en agosto por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social-, sitúan el número de desempleados en España en 4.046.276 personas. En cambio, según la última Encuesta de Población Activa publicada a finales de julio, en el segundo trimestre de 2015 había 5.149.000 parados. ¿A qué se debe esta diferencia de más de un millón de personas?

En España existen dos fuentes para conocer el número de desempleados: la Encuesta de Población Activa (EPA) y el denominado paro registrado; es decir, los parados que están inscritos como demandantes de trabajo en las oficinas de los servicios públicos de empleo (el antiguo INEM, Instituto Nacional de Empleo, es ahora el SEPE, Servicio Público de Empleo Estatal).

También hay dos formas de medir el número de trabajadores con empleo: los ocupados que también mide la EPA y los afiliados a la Seguridad Social, que son los profesionales dados de alta oficialmente como tales ante la Administración Pública.

La distancia entre la EPA y los datos del paro registrado se debe, como suele ser habitual cuando de estadísticas se trata, a la distinta metodología de estas dos formas de conocer el volumen de paro en  nuestro país. Pero también hay una cuestión de fondo que lo explica: el denominado efecto desánimo.

En primer lugar, la EPA, como su propio nombre indica, es una encuesta telefónica que realiza trimestralmente el Instituto Nacional de Estadística (INE) a 60.000 familias en nuestro país. Esta fuente mide no sólo el número de parados, sino también el de ocupados, activos e inactivos. Activos son todos aquellos en edad y disposición de trabajar. Parados serían en la EPA los activos que queriendo trabajar y buscando empleo, no lo tienen. Los ocupados son las personas que sí tienen un puesto de trabajo.

Por su parte, el conocido como paro registrado es el número de inscritos como demandantes de trabajo en los servicios públicos de empleo.

Causas y explicación

Desde hace casi una década el dato de paro que arroja la EPA es mayor que el de inscritos en las oficinas de empleo. Esto se debe a la metodología, porque el SEPE no incluye entre los parados a ciertos colectivos agrupados en lo un grupo denominado Denos. Se excluye de esta forma a algunos jóvenes que aún siguen estudios reglados, a algunos de los desempleados que siguen cursos de formación ocupacional a través de los servicios públicos o a quienes buscan empleos de corta duración temporal o escasa dedicación en número de horas semanales, entre otros.

Esta circunstancia es la explica la distancia entre el número de parados en la EPA y en el SEPE. Pero no sólo. Los expertos suelen hablar también del denominado efecto desánimo. Es decir, que hay profesionales que, aun no teniendo trabajo, pueden no inscribirse en las oficinas públicas de empleo porque no perciban ya ninguna ayuda o prestación, ni sigan ningún curso de formación ocupacional, y estén cansados de sellar la papeleta del paro cada tres meses sin resultados. Y es que el porcentaje de españoles que encuentran trabajo a través de los servicios públicos de empleo es casi testimonial.

Por estos motivos la mayoría de los expertos señalan que para tener una estimación del desempleo real del país la EPA es mejor fuente que el paro registrado. No ocurre lo mismo con la ocupación, para lo que los datos de afiliación a la Seguridad Social son muy fiables e indicadores.

 

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