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Dentro de su política de asesoramiento y formación, Grupo Corvan quiere destacar la importancia de la gestión del tiempo en las relaciones laborales. Frecuentemente, bien por descuidos, bien por desorganización o distracciones, perdemos el control de nuestros objetivos en el trabajo o el control de los tiempos. La consecuencia inmediata es cierta disfunción en los resultados o, más grave aún, el desmoronamiento personal lo que desemboca en una merma de nuestra productividad.Por lo tanto, planifica tu trabajo y evita distracciones.
A quien no le ha pasado que en lugar de centrarnos en el trabajo de manera inmediata nos “enredamos” visitando el correo electrónico, redes sociales, charla con los compañeros y, después, llegan las urgencias y el estrés porque no da tiempo para acabar las tareas diarias: se nos acumula la faena. Ese retraso pone en juego sin duda, la calidad de nuestro trabajo o la pervivencia de nuestro negocio.
Si deseas alcanzar tus objetivos el primer consejo que podemos darte es que seas pulcro en la gestión del tiempo, que estés centrado y que seas productivo. De igual manera queremos advertirte que una decisión como posponer algún proyecto por haber tenido ideas nuevas conlleva un riesgo: que se te olvide por completo ese encargo. O, peor aún, que otra persona u otro proveedor se te adelante en el proyecto.
Elimina las distracciones:

Así que el primer consejo que podemos darte es que dediques unos minutos, previamente, para eliminar las distracciones: ve al baño, si tienes costumbre de beber agua o café, prepáratelo, cierra el correo electrónico y demás aplicaciones que no sean necesarias y cierra la puerta del despacho o ponte por ejemplo auriculares para hacer patente que estás concentrado y que tus compañeros no te “molesten”.

Organízate:

Crea un plan de trabajo, te ayudará a priorizar las tareas y evitar posponer aquello que puede hacerte sentir agobiado. Si tu trabajo abarca muchas y diferentes tareas, trata de hacer manejable cada una de ellas, y estructúralas de manera que seas capaz de llevarlas a cabo a lo largo de la jornada.

Los cinco minutos

:A lo largo de la jornada, se acumulan tareas que, por mecánicas o repetitivas, quizás no son tan atractivas. Por ejemplo tiendes a acumular archivos apilados o la mesa se te acaba desorganizando o se te acumulan los e-mails pendientes de enviar, etc. En ese caso es bueno realizar una parada técnica de cinco minutos cronometrados al día, o dos veces en el mismo día para, de esa manera que no se acumule ese trabajo que es necesario hacer y no siempre es tan atractivo.

Fuentes:
Corvan RH

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